Crónica de la Solemne Ceremonia de Investidura de Caballeros y Damas del 26 de Marzo de 2011

Domingo, 27 marzo 2011, 2:42 | Categoría : Información

Crónica de la Solemne Ceremonia de Investidura de Caballeros, Decuriones y Escuderos del 26 de Marzo de 2011.

En la tarde del sábado 26 de marzo, a las 20:30 horas, en Granada, en la Basílica de San Juan de Dios, tuvo lugar el acto de Investidura de los Caballeros y Damas de la Orden del Santo Sepulcro y Basílica de San Juan de Dios y la Investidura de los grados menores, Escuderos y Decuriones.

Partiendo de la Capilla del Santísimo Cristo de la Caridad, se inició la procesión de entrada, precedida por la Cruz, los Ciriales, la Espada para el acto de investidura y la Bandera de la Orden. En la procesión de entrada todos los Caballeros y Decuriones llevaban la cabeza cubierta con capucha. En esta solemne procesión, comenzó a sonar el himno de la Orden “Deus Charitas Est”, como en otras ocasiones, en su versión grabada por el Coro de Cantores de la Basílica de San Juan de Dios en un disco compacto. Finalizada la procesión de entrada, y llegados la Espada y la Cruz al altar, cada uno ocupó su sitio.
Los miembros de la Orden ya investidos se colocaron en los primeros bancos de la Iglesia, y, en la parte de la izquierda del transepto de la Basílica, en el lugar que separa los bancos de los fieles y el altar, se situaron los postulantes: Caballeros, Escuderos y Decuriones.

El Ilmo. Sr. Don Juan Luis Aguilera Castilla, Prefecto de Grados Menores, acompañado del Ilmo. Sr. Don Jesús García Muñoz Magíster Ceremoniarum, comenzaron el acto con la presentación del Gran Maestre, el Excmo. Sr. Fray Juan José Hernández Torres. La presentación de los Caballeros pendientes de investidura y de los Grados Menores fue realizada también por el Prefecto de Grados Menores de la Asociación.

El Gran Maestre comenzó explicando el significado de la Investidura: comprometerse a mantener el Templo, la Basílica de San Juan de Dios, pero, sobre todo, lo que significa este Templo. Un Caballero es defensor del sepulcro y de las reliquias de San Juan de Dios.

Nuestra misión consiste en mantener en el tiempo lo que nos legaron nuestros antepasados: el centro de toda la Orden de San Juan de Dios. La casa madre de la Orden está en Granada y hay centros repartidos por los 5 continentes que hacen todo tipo de obras de caridad.
La Basílica es un elemento simbólico que da cohesión a toda la Orden: la misión de los Caballeros es mantenerla, pero no podemos olvidar que estamos secundados por la Benemérita Orden Hospitalaria, por la Misericordia y la Caridad.

A continuación el Padre Juan José aclaró que la Basílica es un marco, algo accesorio, respecto al cuadro, que es el Hospital y todas las obras de caridad de la Orden. Como el marco nos lo legaron los siglos no habría de criticarse o discutirse: se trata de conservar lo que nos ha legado la historia.

No obstante, además de la encomienda estética, los caballeros tenemos una encomienda ética: mantenernos en la integridad ética. Un Caballero debe mantener el valor de que “no todo vale”: la normalidad estadística no es norma ética. Y nuestra escala de valores es la evangélica, resumida en las Bienaventuranzas.

A continuación fray Juan José Hernández centró su discurso en el valor del compromiso: un valor que todo Caballero debe tener como norte fundamental.
Hoy nadie se compromete pues “todo da igual”. Pero un Caballero nunca debe aceptar esto.

Después defendió el valor de la familia y del matrimonio, como centro de los afectos, apelando al compromiso. Y añadió, citando el evangelio, que “El que no es fiel en lo poco, no puede serlo en la grande”; y esto es aplicable a la célula más pequeña de la sociedad: la familia.

Por último, el Padre Juan José animó a todos los asistentes a mantenerse fieles en sus compromisos.

Seguidamente a la exposición del Gran Maestre se presentaron a los principales miembros de la Junta Directiva de la Asociación que estaban allí presentes.

Como Vicesenescal, el Ilmo. Sr. Don Valentín Pedrosa Rivas; como Vicecanciller el Ilmo. Sr. D. José Maldonado Martínez; como Vicearcarius, el Ilmo. Sr. Nistal; como Magister Cermoniarum, el Ilmo. Sr. Don Jesús García Muñorz. Los vocales que pertenecen a la Junta Directiva y que estaban allí presentes fueron omitidos.

Primero comenzó el acto de investidura de los Escuderos, de acuerdo con el protocolo establecido; fueron investidos:
Dom. Don Gerardo Matarán Ferreira, Licenciado en Derecho y Abogado en ejercicio, acompañado de su padrino el Ilmo. Sr. D. Juan Luis Ballesteros Peláez
Dom. Doña Isabel Fernández Chamorro, Diplomada en Enfermería, acompañada de su padrino, el Ilmo. Sr. Don Carlos Gracián Alcaide.

Dom. José Lozano Flores, Licenciado en Economía y Licenciado en Investigación en Técnicas de Mercado, acompañado de su padrino, el Ilmo. Sr. D. Pedro José Maldonado Ortega.

Posteriormente fueron investidos los Decuriones. El Prefecto interpeló a los postulantes si estaban dispuestos a ser Decuriones, profesar obediencia y aceptar el modo de vida de la Orden. Uno de los Decuriones postulantes leyó la profesión de fe en nombre de todos con la mano puesta sobre el Evangelio. Después de una pequeña oración, comenzó la investidura de los Decuriones mediante el rito del espaldarazo, donde se utiliza una espada que toca primero en el hombro derecho del Decurión arrodillado, luego en el hombro izquierdo y finalmente en la cabeza. Los Decuriones investidos fueron:

La Srta. Doña Marina Chaves Peláez, Licenciada en Medicina, acompañado de su madrina, la Ilma. Sra. D. María Dolores Peláez Garzón.

El Sr. Don Domenico Lalli, Máster Universitario en Ciencias Políticas y Derecho, acompañado de su padrino el Ilmo. Sr. D. Juan Luis Ballesteros Peláez.

La Srta. Lucia Bertola, Máster Universitario en Derecho , acompañada de su padrino el Ilmo. Sr. D. Juan Luis Ballesteros Peláez.

Finalizada la Investidura de los Grados Menores de la Orden, comenzó la Investidura de los Caballeros. El Gran Maestre realizó una interpelación general a los asistentes a poner alguna objeción a los aspirantes o guardar silencio en lo sucesivo. Ya que ninguno de los presentes opuso objeción alguna, se presentó a cada uno de los Caballeros leyendo sus respectivos currículos abreviados por el Caballero Magister. Después de la Profesión de Fe, llegó el ritual de Investidura y Espaldarazo, donde cada Caballero se postró de rodillas en un reclinatorio frente al Sagrario y manifestó su voluntad de ser nombrado Caballero del Santo Sepulcro y Basílica de San Juan de Dios. Aún de rodillas, se les impuso la Muceta y la Venera de la Orden bendecida e, inmediatamente después, recibieron el espaldarazo con el bastón de San Juan de Dios, recibiendo un golpe a la derecha, otro a la izquierda y otro a la derecha. Antes de levantarse cada Caballero besó la reliquia del Santo que está en el báculo, recibió el Título que lo acredita como miembro de la Orden y regresó a su sitio.
En el momento de la Investidura cada Caballero estuvo acompañado por dos padrinos. Los Caballeros y Damas investidos junto con los nombres de sus padrinos fueron:

- Ilmo. Sr. Don Andrés de Palacio España, acompañado por sus padrinos, el Ilmo. Sr. Don Juan Carlos Ramírez Fernández y el Ilmo. Sr. Don Felipe Pascual Torres.

- Ilmo. Sr. D. Eldiberto Fernández Fernández, acompañado por sus padrinos el Ilmo. Sr. Don Juan Carlos Ramírez Fernández y el Ilmo. Sr. Don Antonio Alaminos López.

- Ilmo. Sr. Don Fernando González-Chamorro Ladrón de Guevara, acompañado de sus padrinos, el Ilmo Sr. Juan Carlos Ramírez Fernández y el Ilmo. Sr. Don Carlos Herrero Romera.

- Ilma. Sra. Don José Carlos Ruiz Carrascosa, acompañada por sus padrinos el Ilmo. Sr. Don Jose Maldonado Martínez y el Ilmo. Sr. Don Valentín Pedrosa Rivas.

Una vez terminada la Investidura se inició la procesión al Camarín donde descansan los restos de San Juan de Dios. Llegados al Camarín y con las puertas del mismo abiertas, todos los Caballeros y Damas, situadas alrededor de la Urna con los restos del Santo, hicieron juramento ante las reliquias de San Juan de Dios. Iniciaron la procesión de vuelta mientras se escuchaba el Te Deum y todos los recién investidos volvieron a la Basílica, recibiendo, al pie de las gradas del presbiterio, el saludo litúrgico de los Caballeros que los habían apadrinado.

El Gran Maestre, con una bendición, concluyó la ceremonia.

Posteriormente, se tomó la tradicional fotografía de familia y tuvo lugar un magnífico y animado ágape en el que participaron las personas recién investidas y sus familiares, así como los demás miembros de la Asociación.

Por Pedro José Maldonado Ortega. Yfo.
Caballero Cronista.

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