CAPITULO VIII

Sábado, 15 marzo 2008, 4:46 | Categoría : Información

GRANADA (1538)

Comienza aquí una etapa nueva, podemos decir que el paso de Juan Ciudad a Juan de Dios, es el período crucial de su vida, en el que se forjará su santidad y por tanto el período que más nos interesa.

Desde ahora todo va a cambiar en la vida de Juan. Se van perfilando en su espíritu nuevas formas de ser, pensar y obrar porque hasta ahora, el ambiente en el que ha vivido, sólo le ha proporcionado una experiencia mundana viviendo en la vanidad, pero hay en él una materia prima, un substrato natural que le servirá de base para toda su ingente obra de caridad. Tiene una humildad de signo natural, deseo de hacer el bien, le preocupa la desgracia del hombre y la gracia de Dios.

Continúa su andadura, pero ahora con una cruz y una luz: Granada. Ciudad mitad pagana, mitad cristiana, último valuarte del Islam, después de ocho siglos de dominación. Se mezclan el latín gótico de los frontales de las iglesias con las inscripciones coránicas de las mezquitas, la torre y el alminar, la cruz y la media luna, el tañer de la campana con la oración del mohacín.

Granada se ha convertido en un lugar privilegiado de evangelización en España, a los treinta y nueve años de ser conquistada, ya funciona el Colegio Real, que es una verdadera Universidad. Las autoridades de la Iglesia han mandado a sus mejores obispos y predicadores para que sirvan con su sabiduría, de choque a la reciente herejía que ya se consume, vienen cristianos viejos y frailes de todas las congregaciones a servir la causa de Dios, y Dios manda el complemento de la sabiduría y de la predicación, la Caridad personificada en Juan de Dios, como el apoyo necesario a ese nuevo resurgir cristiano que se estaba dando en Granada.

Entra Juan en la ciudad y ve la mezcla de esplendor y mendicidad. Un mundo lleno de color, de raros modos de hablar, de sentir y de rezar. Y un mundo lleno de miserables y hambrientos, riadas de desvalidos, soldados y ex cautivos.

En este momento histórico llega Juan a las calles de Granada, llevando su cartapacio de libros y buscando un lugar que le pueda servir de pequeño almacén para su mercancía. En Puerta Elvira, al principio de la calle, encuentra un rincón que le sirve de tienda y casa. Vendedor de libros durante el otoño de 1538 van pasando los días y él hace clientes entre moros y cristianos; está conociendo internamente la ciudad.

Por Juan José Hernández Torres | Comentarios desactivados

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