CAPITULO XV

Sábado, 22 marzo 2008, 18:26 | Categoría : Información

EL CORAZÓN MANDE

El bendito Juan de Dios había comenzado su labor, conoce perfectamente el suburbio granadino y a los pobres que yacen en él, les procura consuelo, pero no sabe dónde puede empezar a alojarlos, el frío del invierno granadino les provocará la muerte si no les encuentra un lugar para darle cobijo, pero ¿dónde?.

No sabemos cómo Juan de Dios tuvo acceso al Señor Venegas, tal vez en sus correrías nocturnas pidiendo limosnas, puede ser que le llamara la atención el blasón que campea sobre el dintel de la puerta: Una espada sobre un corazón, con la inscripción “el corazón mande”. Le inspirará que el corazón manda hacer caridad, lo cierto es que consiguió permiso del señor de la casa, para llevar algún que otro pobre al zaguán y poco a poco, hoy uno, mañana tres, convirtió aquel zaguán en un pequeño hospital.

La casa de los Venegas, hoy llamada de los Tiros, se hallaba llena de pobres, de tal manera que su dueño alguna vez no pudo apearse del caballo en el que venía montado. Y parándose con ellos mandó a los criados que los echasen del portal y que al bendito Juan de Dios lo echasen también. Y salió del patio Juan de Dios que estaba acomodando a otros pobres en él y le demandó por las razones y doctrinas tan santas que con estar colérico le obligó a pedirle al bendito Juan de Dios perdón, le abrazó y mandó que le diesen una casa accesoria que tenía para que recogiera a los pobres.

Por Juan José Hernández Torres | Comentarios desactivados

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