CAPITULO XXII

Martes, 1 abril 2008, 14:21 | Categoría : Información

LO QUE CASTRO NO CONTÓ (1546) DOS TRUANES Y UN SANTO.

Antón Martín, tiene buena fama en Granada, es un chulo de burdel, oriundo de Mira, un pueblo de Cuenca. Cuando tuve la oportunidad de ir a predicar a este pueblo, alrededor del año 1988, pude comprobar que allí también era famoso pero ya por su santidad; hablaban de él con verdadero orgullo y no es para menos; fue el que continuó la obra de San Juan de Dios, el que se encargó del hospital, recibió de manos de nuestro fundador el testamento de las deudas y de los pobres, fue el fundador del antiguo Hospital de Madrid de la Plaza de Amor de Dios, donde está la estación de metro que lleva su nombre: Antón Martín.

Pues bien, nuestro personaje llegó a Granada tras un turbio asunto, la venganza de la muerte de su hermano Pedro de Aragón, lo había matado Pedro Velasco, un joven de familia acaudalada de Granada por un lío de faldas y dinero.

Antón Martín tiene planteado un pleito en la Chancillería de Granada contra Pedro Velasco; y está dispuesto a darle muerte él mismo, si logra salir indemne del juicio.

Está viviendo de lo que sabe y sabe poco, salvo ser chulo de prostitutas y temido de los rufianes de la época. Frecuentaba los burdeles o mejor dicho vivía en ellos y de ellos, no es raro que en cualquiera de ellos se encontrara con el Santo practicando su apostolado entre las fulanas, como hemos dicho más arriba.

Juan de Dios conocía las ansias de venganza de Antón, eran públicas en Granada; para el corazón de Juan de Dios no había problema humano que quedara fuera de su alcance, y ya se las ingenió para ponerse a su alcance, tal vez pidiéndole limosna o usando de sus artes persuasivas, las mismas que usaba en el lupanar. Una testigo, María de Villavicencio, situó sus ardiles en la calle de la Colcha:

“Fue público en esta ciudad que el bendito padre Juan de Dios convirtió en la calle de la Colcha al hermano Antón Martín; y fue donde lo encontró y se hincó de rodillas con un Cristo”

La misma estrategia que con las mujeres y el mismo fruto, la conversión de Antón que acompañado por Juan de Dios fue a retirar la denuncia puesta en la Chancillería, perdonando de corazón a Pedro Velasco que, aunque de acaudalada familia, es un vividor, criminal y mujeriego donde los hubiera.

Pero no termina aquí la historia, ambos pedirían a Juan que los admitiera en su compañía, siendo éstos los dos primeros hermanos de San Juan de Dios. Y a los dos se les vio descalzos por Granada pidiendo la bendita limosna para los pobres.

Por Juan José Hernández Torres | Comentarios desactivados

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