CAPITULO XXXI
EL LLANTO DE LOS POBRES
Enterada de la enfermedad de Juan de Dios, Doña Ana Osorio, esposa de García de Pisa que vivía muy cerca del Hospital de los Gomeles, fue a visitarle, encontrándole rodeado de pobres que no le dejaban descansar, acostado en unas tablas, con la capacha de esparto de cabecera. Viéndole tan quebrantado y en tan mal estado, le rogó que permitiera lo llevasen a su casa para poderlo atender bien y así pudiese curarse antes. El Santo se excusó, diciendo: “que no lo sacasen de entre sus pobres, porque entre ellos quería morir y ser enterrado”.
