En IDEAL.es, José Luis Muñoz, Superior del Hospital de San Rafael de Granada y amigo del Religioso fallecido Miguel Pajares, dice que la Orden de San Juan de Dios ya trabaja para regresar a Monrovia.- Los Hermanos de San Juan de Dios de Granada prevén celebrar un Funeral para recordar a sus compañeros fallecidos víctimas del ébola.- la Orden de San Juan de Dios tiene previsto abrir en breve una cuenta para recabar ayuda económica con la que sufragar los gastos.-

Carlos Morán / IDEAL / Granada

Miércoles, 13 de Agosto de 2014

Fray José Luis Muñoz ( Huelva, 1944) no puede describir la personalidad de su amigo Miguel Pajares, fallecido ayer a consecuencia del ébola, porque el llanto se lo impide. «Discúlpeme, tengo que dejarle», se excusa. No hace falta que diga nada más. Sus sollozos expresan mejor que mil discursos el dolor que ha causado entre los hermanos de San Juan de Dios de Granada, ciudad en la que el santo sembró la semilla de la orden hospitalaria, la muerte del misionero toledano.

Fray José Luis Muñoz, Superior del Hospital de San Rafael de la capital de la Alhambra, conoció al infortunado Miguel cuando ambos estudiaban en Salamanca. Allí se fraguó una fuerte amistad que el paso del tiempo y las distancias no habían desgastado. «Era una persona extraordinaria. Para nosotros, para los hermanos de San Juan de Dios de Granada ha sido una noticia terrible e inesperada. Sabíamos de su estado de salud por los medios de comunicación y lo que nos había llegado es que estaba estable. La sensación aquí es de tristeza, como es natural, pero también de satisfacción, porque, como nos enseñó San Juan de Dios, Miguel se ha dado a los demás aun a riesgo de perder la propia vida. Nosotros tenemos muy presente ese principio. Por eso hablo de satisfacción», explicó fray José Luis Muñoz a IDEAL.

De hecho, la principal obsesión de la orden de San Juan de Dios es volver a Monrovia, la capital de Liberia, para reabrir el hospital Saint Joseph, que ahora mismo está cerrado por la defunción de las tres personas que lo atendían: Miguel Pajares, el religioso ganés George Combey y la hermana congoleña Chantal Pascaline. A los tres se los llevó el misterioso y mortífero virus del ébola. Yla orden tuvo que echar el cerrojo. No había nadie más. Los enfermos, según relata fray José Luis Muñoz, huyeron o perecieron. Una situación desesperada. Por eso deben regresar a Monrovia. Aunque corran la misma suerte que Miguel, George o Chantal. Aunque la expresión suene frívola, la posibilidad de dejarse la vida en Liberia entraría en el apartado de gajes del oficio. La prioridad es que el Saint Joseph esté de nuevo en funcionamiento cuanto antes. «Ya se está preparando un equipo médico y técnico para volver allí. No sabemos mucho más porque ese tema lo están llevando desde Madrid, pero nuestra intención es regresar», insiste fray José Luis en sus planteamientos.

En este sentido, la orden tiene previsto abrir en breve una cuenta para recabar ayuda económica con la que sufragar los gastos, «que son muy cuantiosos», que conllevará el retorno a Liberia de los hermanos de San Juan de Dios. «El personal no es el problema. Lo costoso son los materiales. Todos esos trajes de protección que vemos en las noticias, todas esas medidas de seguridad, suponen una gran inversión, pero no se puede prescindir de ellas», indica fray José Luis.

Mientras preparan la vuelta a Liberia, los Hermanos de San Juan de Dios de Granada prevén celebrar un funeral para recordar a sus compañeros fallecidos víctimas del ébola.

Ayer, todavía estaban intentando encajar una mala nueva que no esperaban. Aunque su trabajo, en general, es peligroso, la orden de San Juan de Dios ya hace muchos años que no sufría bajas, según recuerda fray José Luis. Pero también es cierto que, en sus inicios, las muertes de los misioneros eran algo casi cotidiano. Miguel, George y Chantal tenían interiorizada en su ADN la posibilidad de que la enfermedad les matase. También lo tienen asumido los que les sustituyan.

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