Crónica de las Solemne Ceremonia de Vela del Santo Sepulcro de San Juan de Dios del día 20 de 2012

Viernes, 11 mayo 2012, 2:09 | Categoría : Información

Crónica de la ceremonia de Vela del Santo Sepulcro el día 20 de Abril de 2012.

Viernes, 20 Abril 2012, 21:00.-

Vela del Sepulcro de San Juan de Dios

20 de Abril de 2012. Caída ya la tarde, casi al anochecer, los Caballeros que iban a ser investidos, puestas las capas blancas, sin mucetas y con sus guantes blancos en las manos, comparecieron ante el Gran Maestre acompañados de los Decuriones y Escuderos postulantes en la Sacristía de la Basílica de San Juan de Dios de Granada e hicieron solemnemente promesa de cumplir fielmente los estatutos de la asociación y guardar en secreto aquellos aspectos de la Ceremonia de Vela que el Gran Maestre les indicara. Aprovechando esta ocasión para renovar el compromiso de vigilancia adquirido en anteriores citas también concurrió un nutrido grupo de Caballeros y Grados Menores.

La Solemne Vela del Santo Sepulcro de San Juan de Dios daba comienzo. Esta ceremonia, llena de signos, es un acto de recogimiento y, por ello, un momento para la introversión, la meditación serena y el acopio de fuerza espiritual y tiene lugar en el espacio en que se custodian los restos del Signo de la Caridad, el Hombre que se desvencijó por los Pobres. El gran personaje inspirador de nuestra Asociación: San Juan de Dios. La Investidura, por el contrario, es un acto más extrovertido. Por ello no pueden asistir a la Vela del Santo Sepulcro otras personas que los postulantes de los distintos grados de la orden y aquellos miembros ya investidos que así lo deseen.

En la Sacristía se hizo el silencio. A continuación, en un ambiente meditativo y de profundo respeto, ordenados en dos filas por el Magíster Ceremoniarum, los postulantes y los miembros profesos hicieron su entrada en la Basílica y tomaron asiento en los primeros bancos al pie del presbiterio.

Una vez todos sentados en sus puestos, se anunció la solemne entrada de la Palabra con el fin de que los presentes pudiésemos interiorizar su carácter principal en la vida del Caballero y en la Ceremonia que estaba comenzando a discurrir. Una campana comenzó a doblar y entonces se inició la procesión, desde la capilla del Santísimo Cristo de la Caridad: al frente, la Cruz y dos ciriales. Seguidamente, la bandera de la Orden y la espada del Gran Maestre. A continuación los Evangelios escoltados por cuatro espadas. Las armas, signo de la defensa, eran portadas por los Decuriones de la Orden, como símbolo de salvaguarda de los valores y protección del Sepulcro de San Juan de Dios.
Situados cada uno en su sitio en la Basílica comenzaron los ritos iniciáticos de la Vela, seguidos de unas palabras que el Gran Maestre y también Rector de la Basílica de San Juan de Dios, dirigió a los allí presentes.

El Gran Maestre inició una breve meditación indicando el significado del acto de Vela del Santo Sepulcro: la Vela del Santo Sepulcro es un momento íntimo donde los Caballeros que se van a investir toman conciencia de los fines de nuestra Orden y de la espiritualidad de San Juan de Dios. Así, Fray Juan José Hernández proclamó que las grandes gestas de la Iglesia siempre fueron precedidas de grandes vigilias. Y, teniendo presente el momento litúrgico actual de la Pascua, aprovechó para recordarnos que lo más grande de la Iglesia es la Resurrección de Jesucristo, exhortándonos a comprender su significado. Concluyó esta exhortación insistiendo en que en este momento de la Vela del Santo Sepulcro, al igual que los antiguos caballeros velaban de noche sus armas antes de ser armados como tales, los Caballeros y Damas de la Asociación tienen un tiempo para la vigilia en su sentido de vigilar, de estar despierto, de velar… para reflexionar sobre los propios valores, sobre su escala u orden de valores de cara al acto de Investidura que va a tener lugar al día siguiente y que solemniza el ingreso en la Asociación como Asociación de Valores.

Unos de los elementos simbólicos que se muestran durante el acto de Vela son las armas. El Gran Maestre explicó que el arma es un signo de defensa del honor. En el caso de los Caballeros y Damas de la Asociación las armas nos recuerdan que nosotros también hemos de defender el honor de la Basílica.
Así, el Padre Juan José Hernández resaltó que uno de los fines de la Asociación es la defensa del Sepulcro donde reposan los restos del Padre de los Pobres. Es el motivo principal de todo miembro de la Asociación defender este Sepulcro, incluso con la propia vida; pero también los valores estéticos que adornan la Basílica; por ello los Caballeros y Damas toman conciencia durante la Vela de que ingresan en la Asociación para colaborar materialmente en la conservación y defensa de la Basílica para, de esta forma, materializar su compromiso con la defensa de unos determinados valores estéticos.
En este punto, Fray Juan José apeló una vez más a que todo Caballero o Dama tiene la alta misión de salvaguardar nuestros valores éticos, nuestro interior, recordándonos una vez más que no tiene ningún sentido defender unos meros valores estéticos sin defender nuestra integridad moral, los valores éticos que albergamos en nuestro interior. Y ello porque la Basílica que defendemos es un bello indicador, un signo, es decir, una señal estéticamente bella que nos remite a un valor ético, el valor de la misericordia y de la caridad. Y remató diciendo que “No se pueden tener valores estéticos sin valores éticos, que son la mayor belleza del hombre”.

En un mundo en que la posmodernidad ha distraído los valores, nosotros, alentó el Gran Maestre, defendemos unos valores éticos. Esta defensa nos convierte en auténticos educadores de la cultura porque cuando alguien va contracorriente se comporta de manera contracultural y conduce y reconduce la cultura de nuestro tiempo con sus valores éticos.

Prosiguió el ambiente meditativo y así, Fray Juan José Hernández nos animó anunciando que el siglo XXI será recordado como el Siglo del Espíritu, de la Trascendencia y de los Valores. Constató a continuación que ya se está dando una nueva manera de entender la sociedad con esta Orden de Caballeros y Damas que ha nacido recién empezado el Siglo XXI. Y por ello terminó animándonos una vez más a ser intachables y a ser personas honradas y verdaderas, pues “si los valores estéticos no están respaldados por unos valores éticos estamos haciendo una farsa”. Asimismo, deseó para todos que seamos capaces de ser más interiores y de tener más profundidad para ser Caballeros.

Una vez terminadas estas breves palabras, el Gran Maestre tomó el juramento de silencio previo al acto de la Vela. De esta forma comenzó la procesión al Camarín donde Escuderos, Decuriones y Caballeros -cubierta la cabeza- iban precedidos por Cruz, ciriales y espadas.
En el Camarín -ante los restos de San Juan de Dios- el Gran Maestre procedió a la lectura de un fragmento de la Carta 1ª del Padre de los Pobres a Gutierre Lasso:
“Dios os salve, hermano mío muy amado y querido en Jesucristo. La presente será para haceros saber como estoy muy preocupado y con mucha necesidad, gracias a nuestro Señor Jesucristo por todo ello; porque habéis de saber, hermano mío muy amado y querido en Cristo Jesús, que son tantos los pobres que vienen aquí, que yo mismo muchas veces me asombro, cómo se pueden sustentar; mas Jesucristo lo prevé todo y los da de comer; ya que solamente de leña son necesarios siete u ocho reales cada día; porque, como la Ciudad es muy grande y muy fría, especialmente ahora en invierno, son muchos los pobres que vienen a esta Casa de Dios; porque entre todos, enfermos y sanos, gente de servicio y peregrinos, hay más de ciento diez. Siendo esta Casa general, se reciben en ella de todas las enfermedades y a toda clase de gentes; hay aquí tullidos, mancos, leprosos, mudos, locos, paralítico, tiñosos y otros muy viejos y muchos niños; y además de éstos, otros muchos peregrinos y viandantes que aquí vienen; les dan fuego, agua, sal y vasijas para guisar la comida; para todo esto no hay renta, más Jesucristo lo prevé todo, porque no hay día que no sean necesarios, para la provisión de la Casa, cuatro ducados y medio, y aun a veces cinco; todo esto para pan, carne, gallinas y leña, sin las medicinas y los vestidos que es otro gasto aparte. El día que no se encuentra tanta limosna, que baste a proveer lo dicho, tómolo fiado y otras veces ayunan.

Por lo cual estoy aquí empeñado y preocupado por sólo Jesucristo, pues debo más de doscientos ducados de camisas, capotes, zapatos, sábanas, mantas y de otras muchas cosas que son necesarias en esta Casa de Dios, y también para la educación de niños que aquí dejan. Por lo cual, hermano mío muy amado y querido en Cristo Jesús, viéndome tan empeñado, que muchas veces no salgo de casa por las deudas que debo; viendo padecer tantos pobres, mis hermanos y prójimos, y con tantas necesidades, tanto del cuerpo como del alma, como no los puedo socorrer estoy muy triste; no obstante confío en Jesucristo, que El me librará de las deudas, pues conoce mi corazón. Y así digo, que ¡maldito el hombre que se fía de los hombres!, sino sólo de Jesucristo; de los hombres has de ser separado, quieras o no, mas Jesucristo es fiel y durable: Jesucristo lo prevé todo, a El sean dadas las gracias por siempre jamás, amén Jesús”.

A continuación comenzó el rito de la Vela e iniciación de los postulantes. Así, Fray Juan José nos recordó que la salvaguarda del Santo Sepulcro es necesaria por si llegara el caso, ya que no sería la primera vez en la historia que los restos de San Juan de Dios han tenido que salir de la Basílica por diversas contiendas y altercados. Es por ello que nos indicó que existe el Caballero Clavario que es custodio de las llaves del Sepulcro y que tiene como misión poner a buen recaudo los restos del Santo, y que cualquier Caballero o Dama que sea requerido por él para prestarle auxilio tiene el deber de prestarle su colaboración y ayuda defendiendo los restos de San Juan de Dios incluso con su propia vida.

Posteriormente tuvo lugar la Veneración de las Reliquias para, acto seguido, comenzar la bajada del Camarín de igual modo a como se había producido su subida. Una vez en la Basílica, se celebró la Exposición del Santísimo, seguida de oración silenciosa y privada ante Jesús Sacramentado, mientras los miembros de la Orden estaban allí postrados.

Para finalizar Fray Juan José impartió la bendición a los allí presentes y terminó la ceremonia de Vela del Sepulcro de San Juan de Dios.

Los postulantes que asistieron a la Solemne Ceremonia de Vela del Santo Sepulcro fueron los siguientes:

Caballeros Numerarios
Ilmo. Sr. D. Juan Antonio Cívico Maldonado.
Ilmo. Sr. D. Antonio Gadea Pérez-Victoria.
Ilmo. Sr. D. Santiago Oliveras Contreras.
Ilmo. Sr. D. Jorge Federico Moldenhauer Gómez.
Ilmo. Sr. D. Javier Fernández Lorca.

Grados Menores: Decuriones y Escuderos:

Decuriones ( todos de ascenso):
Sr.. D. Luis Alberto Pozo Rosales.
Sr. D. Carlos Juan López López.
Sra. Dª. María Pilar Herrera Montilla.

Escuderos
Doña Mónica Megías Ortega.
Doña Elena Castro Alaminos.
Don Manuel Javier García Jiménez-Vela.
Don Antonio Perea Atanes.
Don Enrique Sánchez-Tembleque Letamendía.
Don Antonio Márquez Contreras.

Por Pedro José Maldonado Ortega, Caballero Cronista. Yfo

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