INVESTIDURA 21 DE JUNIO
Os Comunicamos que se está preparando la Investidura del mes de junio la Vela el Viernes 20 de hay que ir reservando en las agendas.
Os Comunicamos que se está preparando la Investidura del mes de junio la Vela el Viernes 20 de hay que ir reservando en las agendas.
Se han Completados los capítulos de la vida de San Juan de Dios, por lo que ya esta completa y a disposición de todos los Caballeros. espero que sea del agrado de todos
UNAS NOTAS DE SU ESPIRITUALIDAD
Y como cuando Dios quiere ayudar a sus hijos, siempre se vale de una persona que, sensibilizada ante la miseria de sus hermanos, intenta darles remedio, se sirvió de Juan para infundir en él el Carisma de la Misericordia y así buscar alivio y consuelo a todos aquellos desgraciados.
Surge así el Carisma de la Misericordia en una Iglesia necesitada de ejemplo y caridad, el Espíritu Santo suscita en Juan de Dios lo que la Iglesia del momento más necesitaba.
EL ENTIERRO DEL PADRE DE LOS POBRES
La ciudad de Granada, se quedó como “HUÉRFANA”.
“A su cuerpo se le hizo el más suntuoso y honrado enterramiento que jamás se hizo a príncipe, emperador, ni monarca del mundo”
“Fue tanta la gente que acudió sin llamar a ninguno, de todas las calidades, que fue cosa de admiración”.
Amortajaron el cuerpo y lo pusieron sobre un lecho bien adornado, en una sala grande de la Casa de los Pisa. Frailes y clérigos dijeron Misas y Responsos, en tres altares preparados para el momento.
LA MUERTE ROMPIÓ SU PROTOCOLO
(8 DE MARZO DE 1550)
Se le agravó más la enfermedad, recibió el sacramento de la penitencia y le trajeron a nuestro Señor para que lo adorara, pues ya no lo podía recibir, por su estado de enfermedad.
Llama a Antón Martín, para encomendarle a los pobres, los huérfanos y, sobretodo, a los vergonzantes. Le dice cúanto tiene que hacer con ellos, le amonesta, le da consejos.
EL LLANTO DE LOS POBRES
Enterada de la enfermedad de Juan de Dios, Doña Ana Osorio, esposa de García de Pisa que vivía muy cerca del Hospital de los Gomeles, fue a visitarle, encontrándole rodeado de pobres que no le dejaban descansar, acostado en unas tablas, con la capacha de esparto de cabecera. Viéndole tan quebrantado y en tan mal estado, le rogó que permitiera lo llevasen a su casa para poderlo atender bien y así pudiese curarse antes. El Santo se excusó, diciendo: “que no lo sacasen de entre sus pobres, porque entre ellos quería morir y ser enterrado”.
EL TESTAMENTO, A CADA UNO LO SUYO
Llegó Juan de Dios al Hospital, muerto de frío, con fiebre, consciente que se acercaba su fin, se esforzó todo lo que pudo y buscó un escribano y un libro y se fue por la ciudad, de casa en casa de todos los que recordaba que debía algo, e iba apuntando la cantidad de la deuda, para que él, que había dedicado su vida a la caridad, no faltara en el último momento a la justicia.
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UNA LLAMADA AL ORDEN
Postrado en cama, se aprovecharon de la situación algunas personas que no entendían la forma de proceder del bendito Juan de Dios, y fueron a acusarlo al Arzobispo D. Pedro Guerrero, diciéndole que en el Hospital de Juan de Dios, había gente de mal vivir que podían ganarse la vida con su trabajo, pero que eran vagos y maleantes así como otras mujeres de mala vida, que se aprovechaban de Juan de Dios, no haciendo caso al bien que él les hacía, llevando una vida ligera sin intención de cambio.
SE DESVENCIJÓ (1550)
Eran tantos los trabajos en los que Juan de Dios se ocupaba para dar remedio a las necesidades de todos, y tantos fríos en salidas a pedir limosnas y socorrer a los pobres de la ciudad, que “se desvencijó”.
Una enfermedad de cansancio, poco dormir y mucho trabajar, pasando hambre y frío, sin descanso alguno; en la que sufría grandes dolores sin darlos a conocer, para no causar pena a sus pobres y a quienes ayudaba, pero estaba flaco, debilitado y sin fuerzas. Su cuerpo estaba acabado pero su amor al prójimo estaba en su máximo esplendor.
EL FUEGO DE LA CARIDAD (1549)
Tal vez ésta sea una de esas historias, de las más famosas en la vida de San Juan de Dios y por la que el Santo sea más conocido, debido a la gran iconografía que hay sobre ella y que la debemos a la mano del pintor granadino Gómez Moreno; me refiero al cuadro del Incendio del Hospital Real.
Dirección: Calle San Juan de Dios,
21, Granada
Teléfono: 958 27 57 00
