CAPITULO XXIX
UNA LLAMADA AL ORDEN
Postrado en cama, se aprovecharon de la situación algunas personas que no entendían la forma de proceder del bendito Juan de Dios, y fueron a acusarlo al Arzobispo D. Pedro Guerrero, diciéndole que en el Hospital de Juan de Dios, había gente de mal vivir que podían ganarse la vida con su trabajo, pero que eran vagos y maleantes así como otras mujeres de mala vida, que se aprovechaban de Juan de Dios, no haciendo caso al bien que él les hacía, llevando una vida ligera sin intención de cambio.
